Operativo estratégico refuerza sanciones marítimas

Estados Unidos capturó este miércoles el petrolero Marinera, una nave bajo bandera rusa que era perseguida desde hacía semanas en el Atlántico Norte. El buque, anteriormente identificado como Bella 1, fue interceptado tras un rastreo de la Guardia Costera y abordado por fuerzas especiales con apoyo del Departamento de Seguridad Nacional y del ejército.
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El navío había sido detectado inicialmente frente a las costas de Venezuela y formaba parte de un grupo de embarcaciones sancionadas vinculadas al crudo venezolano. De acuerdo con un funcionario estadounidense citado por NBC News, el petrolero navegaba con identidad falsa para evadir una orden judicial de incautación vigente.
El rastreo satelital ubicó al buque el 5 de enero cerca de Escocia, luego de que cambiara nombre y bandera como estrategia de ocultamiento. El operativo en alta mar se ejecutó sin incidentes reportados y refuerza la presión de Washington sobre el comercio petrolero asociado a Venezuela.

Autoridades estadounidenses señalaron que el Marinera integraba la denominada “flota oscura”, red de buques señalados por violar sanciones internacionales. El cambio de bandera a Rusia buscaba cobertura diplomática y complicar cualquier intento de incautación en aguas internacionales.
Funcionarios de Washington explicaron que la acción responde al endurecimiento de medidas contra el transporte marítimo de crudo venezolano, en un contexto de acuerdos recientes sobre petróleo. Días antes, el presidente Donald Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles a Estados Unidos, reavivando tensiones estratégicas.

Desde Moscú, el Ministerio de Asuntos Exteriores expresó preocupación por la “situación anómala” del buque, según la agencia estatal Tass. El organismo indicó que sigue el caso por considerar que existe una interferencia con intereses marítimos que califica como legítimos.
El incidente ocurre tras la captura de otros dos petroleros vinculados a operaciones similares, lo que refuerza la campaña de control de flujos energéticos en el Caribe. Las maniobras buscan cortar canales paralelos de distribución de crudo entre gobiernos sancionados y mercados no autorizados.
De forma oficial, el Departamento de Seguridad Nacional informó que el Marinera permanece bajo control estadounidense en un puerto seguro no revelado. La nave será sometida a un proceso judicial de confiscación definitiva por violación de sanciones internacionales.
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