Washington endurece discurso sobre recursos y expropiaciones

Washington, Estados Unidos.
El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, acusó al gobierno de Nicolás Maduro, quien ejerce el poder en Venezuela, de haber sustraído petróleo, tierras y activos estadounidenses, y exigió su devolución inmediata mediante un mensaje de advertencia directa.

Trump afirmó que Venezuela está rodeada por la mayor Armada jamás desplegada en Sudamérica, un cerco que, según indicó, continuará ampliándose hasta que Caracas restituya los recursos que Washington considera de su propiedad.
El mandatario sostuvo que el gobierno de Nicolás Maduro ha utilizado petróleo proveniente de campos calificados como “robados” para financiar su permanencia en el poder y sostener redes criminales transnacionales con alcance regional.
En su declaración, Trump vinculó al gobierno venezolano con terrorismo, narcotráfico y trata de personas, además de homicidios y secuestros, actividades que, según afirmó, habrían sido respaldadas con ingresos derivados de recursos energéticos.

El presidente explicó que estas acusaciones motivaron la decisión de su administración de designar al gobierno de Maduro como una “organización terrorista extranjera”, una calificación que incrementa la presión política, económica y diplomática.
Trump no detalló fechas ni mecanismos específicos para la restitución exigida, pero subrayó que la respuesta de Estados Unidos será progresiva y creciente, con el objetivo de forzar concesiones concretas del gobierno venezolano.
Las declaraciones reactivaron un debate que se remonta al mandato de Hugo Chávez, quien gobernó Venezuela entre 1999 y 2013, período marcado por expropiaciones de empresas privadas, incluidas firmas de capital estadounidense.

Durante ese período, el Estado venezolano asumió el control de campos petroleros, tierras agrícolas, industrias y servicios, procesos que, según reclamos históricos, no siempre incluyeron pagos compensatorios reconocidos internacionalmente.
Analistas recuerdan que varios de esos casos derivaron en litigios internacionales, algunos aún abiertos, donde empresas reclamaron indemnizaciones por activos nacionalizados bajo acuerdos de inversión.
Trump utilizó ese antecedente para sostener que las acciones actuales del gobierno de Maduro representan una continuidad del modelo chavista, al que responsabilizó de deteriorar la economía venezolana y tensar la relación bilateral.
El mensaje presidencial fue difundido en un contexto regional sensible, con tensiones diplomáticas, sanciones económicas vigentes y un escenario energético global donde el petróleo venezolano conserva relevancia estratégica.
Hasta el momento, el gobierno de Nicolás Maduro no ha emitido una respuesta oficial a las acusaciones ni a la exigencia de devolución, mientras la Casa Blanca mantiene sin cambios su postura pública.