Washington ajusta estrategia ante nueva fase en relación con Venezuela

Washington, Estados Unidos. — El panorama entre Estados Unidos y Venezuela entró en una fase que altos funcionarios describen como crítica, marcada por advertencias aéreas inéditas, un despliegue militar amplio en el Caribe y una caída abrupta del tráfico comercial hacia territorio venezolano. Desde este lunes, aerolíneas y operadores deberán ajustar protocolos ante niveles máximos de precaución.

Fuentes en Washington confirmaron a Reuters que la administración de Donald Trump analiza activar una “nueva fase de operaciones”, un concepto que incluye acciones encubiertas y medidas más contundentes. Las discusiones se enfocan en estructuras de seguridad, logística y redes vinculadas al Gobierno de Nicolás Maduro.
La primera señal fuerte ocurrió el viernes, cuando la Federal Aviation Administration (FAA) emitió una advertencia urgente por una “situación de seguridad en deterioro” alrededor del espacio aéreo venezolano. El aviso no prohíbe volar, pero obliga a las aerolíneas a aplicar vigilancia reforzada ante riesgos crecientes.

En menos de 48 horas, compañías como TAP Air Portugal, LATAM Airlines, Avianca, Iberia, Gol y Caribbean Airlines suspendieron sus operaciones sin fecha de retorno. A estas se sumó Turkish Airlines, que canceló vuelos entre Estambul y Caracas del 24 al 28 de noviembre, dejando a Venezuela casi sin conectividad aérea internacional.
El Washington Post reportó desde septiembre interferencias intermitentes en sistemas de navegación satelital usados por aeronaves comerciales. Este factor, combinado con el incremento de actividad militar, llevó a aseguradoras aeronáuticas a reevaluar coberturas, una señal que suele anticipar decisiones más amplias en la industria.

Paralelamente, el Caribe registra un despliegue militar inusual que incluye unidades de asalto, destructores, aeronaves de vigilancia y equipos de guerra electrónica operando desde Puerto Rico hasta áreas cercanas a Venezuela. Según funcionarios consultados, estas maniobras buscan “disuadir amenazas” y preparar un posicionamiento operacional ante escenarios inmediatos.
La secuencia —advertencia aérea, retiro de aerolíneas, interferencias electrónicas y aumento militar— recuerda a patrones observados en regiones donde EE. UU. realizó operaciones previas, cuando el retiro de vuelos comerciales precedió acciones para minimizar riesgos colaterales.

Reuters detalla que el primer paso analizado por Washington podría centrarse en operaciones encubiertas contra figuras clave cercanas a Maduro, afectando sus sistemas de seguridad, finanzas y logística. Dos funcionarios confirmaron que la Casa Blanca evaluó incluso opciones más amplias, aunque públicamente insiste en combatir actividades ilícitas transnacionales.
Uno de los movimientos más inmediatos sería la designación del “Cártel de los Soles” como organización extremista extranjera, lo que habilitaría acciones financieras y legales contra activos y personal asociado. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que esta clasificación “abre un abanico de opciones” para los organismos estadounidenses.

Desde Caracas, el Gobierno acusa a Estados Unidos de construir un “pretexto para la agresión” y sostiene que el retiro de aerolíneas responde a una campaña de temor. Sin embargo, expertos internacionales advierten que la combinación de advertencias, interferencias electrónicas y movimientos militares aumenta el riesgo de incidentes no planificados.

La región también siente el impacto. República Dominicana, Trinidad y Tobago, Colombia y las Antillas neerlandesas monitorean cambios en el corredor caribeño debido a efectos en rutas comerciales, turismo y transporte regional. Autoridades aeronáuticas ajustan desde hoy sus evaluaciones de riesgo.

En cuanto a la capacidad militar venezolana, analistas indican que, pese a contar con unos 120,000 efectivos, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana enfrenta limitaciones de mantenimiento, repuestos y logística. Sus sistemas antiaéreos rusos son su activo más sensible, aunque su integración operativa no alcanza parámetros necesarios para enfrentar a una fuerza estadounidense.
El principal soporte del Gobierno venezolano proviene de su red de inteligencia, influenciada por asesores de Cuba, especialmente en contrainteligencia, comunicaciones y seguridad presidencial. Este componente es clave para mantener el control político y la cohesión institucional en tiempos de presión.

En un escenario de tensión prolongada, Venezuela podría ofrecer resistencias puntuales, pero carece de capacidad para sostener operaciones de larga duración frente a un poder militar ampliamente superior. Las limitaciones logísticas, la falta de aviación efectiva y la dependencia de inteligencia externa reducen notablemente su margen de maniobra.