Gobierno federal desactiva normativa propuesta para el sector aéreo

Washington D. C. — El presidente Donald Trump confirmó la retirada formal de la iniciativa que buscaba exigir a las aerolíneas el pago de compensaciones en efectivo por interrupciones atribuibles a fallas operativas, marcando un cambio directo en la regulación del transporte aéreo en Estados Unidos.
La propuesta había sido impulsada por el Departamento de Transporte (DOT) en diciembre de 2024, durante la Administración Biden, mediante un proceso de consulta pública para fijar pagos de US$200 a US$300 por retrasos a partir de tres horas y hasta US$775 en casos de afectaciones mayores.

El plan quedó en revisión cuando, en septiembre, el DOT indicó que evaluaba retirarlo tras advertir que la aplicación estricta generaría costos elevados para las compañías aéreas. Con la entrada del nuevo gobierno, la decisión se hizo definitiva, cerrando el proyecto regulatorio.
Un grupo de 18 senadores demócratas había solicitado a la Casa Blanca mantener la propuesta. En una carta encabezada por Richard Blumenthal, Maria Cantwell y Ed Markey, los legisladores destacaron que los viajeros enfrentan gastos adicionales cuando deben reorganizar itinerarios por causas ajenas a ellos.

Los senadores señalaron que, en situaciones derivadas de errores operativos, las aerolíneas debían asumir responsabilidades básicas como alojamiento o gastos derivados de atrasos prolongados, sin que ello representara una penalización para las empresas.
Actualmente, las compañías estadounidenses están obligadas únicamente a reembolsar vuelos cancelados, sin ofrecer pagos por demoras, una diferencia notable frente a la Unión Europea, Canadá, Brasil y Reino Unido, donde existen derechos formales de compensación.

En Estados Unidos, ninguna aerolínea de gran escala garantiza pagos en metálico por interrupciones significativas. Las empresas se limitan a ofrecer cambios de vuelo, cupones u otros gestos comerciales según sus políticas internas.
El DOT afirmó que la retirada permitirá que las compañías compitan según sus propios esquemas de servicio, sin someterse a un marco obligatorio que, según la entidad, implicaría cargas financieras adicionales en un mercado altamente competitivo.

Tras esta decisión, los usuarios deberán revisar con mayor detalle las políticas específicas de cada aerolínea, ante la ausencia de un estándar federal que asegure compensaciones por retrasos extensos.
El DOT reiteró que la medida busca mantener la estabilidad operativa del sector. Con el cierre del proceso iniciado en 2024, el tema queda ahora en manos del Congreso, donde podrían surgir alternativas legislativas sin que se hayan presentado lineamientos complementarios.